«Él dejó caer su cabeza cansada en la verde hierba; la muerte le cerró los ojos, que aún admiraban la belleza de su dueño. Incluso después de ser recibido en la morada infernal, se contemplaba a sí mismo en el agua de la Estigia […]
Ya está dispuesta la pira, las teas cortadas y el féretro; pero el cuerpo no aparece en ningún sitio; en lugar del cuerpo se encuentra una flor azafranada rodeada de pétalos blancos». Ovidio, Metamorfosis.
Técnica mixta s/tela. 60 x 120 cm





